20) Cinco tesoros ocultos de la obra para piano de Beethoven

En unos meses más, específicamente el 17 de diciembre, se cumplirán 250 años del nacimiento del que fuera una de las figuras más importantes en la historia de la música occidental: Ludwig van Beethoven. Este genial músico, oriundo de Bonn y habitante de Viena durante prácticamente todo su período creativo, revolucionó y estableció las normas para casi todas las formas que hoy atribuimos a la música clásica: las sinfonías, las sonatas, los cuartetos de cuerdas, los conciertos, los trío para piano y las variaciones encontraron en Beethoven la consolidación definitiva, estableciendo así un legado imborrable que hasta el día de hoy nos lleva a pensar en estos géneros de acuerdo a cómo los concibió él.

 

Particularmente su música para piano supuso una tremenda cumbre en la literatura para este instrumento. Con 32 sonatas oficialmente publicadas (junto a varias no publicadas), numerosos ciclos de variaciones, varias bagatelas y decenas de obras menores no publicadas, la obra para piano de Beethoven es tremendamente prolífica. Sin embargo (y como suele ocurrir), sólo un puñado de estas piezas se han hecho realmente famosas, siendo tocadas hasta el cansancio innumerables veces a lo largo de los años. Obras como las sonatas “Patética”, “Claro de Luna”, “Appassionata” y “Waldstein” se repiten incesantemente en los programas de todo el mundo, casi como si Beethoven no hubiera escrito nada más. Si bien estas obras se han ganado su sitio con justicia debido a su innegables cualidades, es lamentable que su genialidad haya terminado eclipsando muchas otras obras de similar grandeza. Parece entonces adecuado realizar una breve lista con cinco tesoros ocultos de la obra pianística de Beethoven.

6 Bagatelas Op.126

De todas las joyas ocultas de la obra pianística de Beethoven, las 6 Bagatelas Op. 126 son quizás las más sublimes. Cada una de estas miniaturas encapsula de forma magistral y carente de toda pretensión los aspectos esenciales del estilo beethoveniano. De factura simple, mirada introspectiva y con la libertad que da el saberse cerca del final de la vida, este ciclo, escrito dos años antes de su muerte, muestra un Beethoven en su intimidad más personal. Especialmente destacable es la quinta bagatela (mi favorita).

Variaciones Op.34

Estas variaciones resaltan por su extravagancia. Publicadas simultáneamente con las monumentales Variaciones Op.35, las Op.34 pasaron rápidamente al olvido, eclipsadas por la descomunal factura de estas otras variaciones. Lo cierto es que las Variaciones Op.34 presentan una idea innovadora y experimental acerca de los típicos ciclos de variaciones, cambiando el carácter y la tonalidad en cada uno de los movimientos. Con un tema simple, pero profundamente lírico, estas variaciones muestran la capacidad inventiva de Beethoven en todo su esplendor.

Sonata Op.101

El llamado período tardío de Beethoven nos entregó algunas de sus obras más excepcionales y geniales. Tanto las últimas 3 sonatas (Op.109, Op.110 y Op.111) como la gigantesca “Hammerklavier” han pasado a la historia como uno de los momentos culmines de la literatura pianística. Y si bien era esperable que la sonata Op.101 terminara perdiéndose entre tanta obra maestra, es también tremendamente injusto. De 4 movimientos cada uno más genial que el anterior y de una forma cercana a la de una fantasía, esta composición no tiene nada que envidiarle al resto de las grandes sonatas escritas por Beethoven. 

11 bagatelas Op. 119

Otro ciclo de bagatelas del último período creativo de Beethoven. Aunque aparentemente similar al Op.126, estas 11 piezas tienen un carácter ciertamente distinto, casi experimental. Siendo varias de estas piezas en realidad obras no publicadas escritas muchos años antes, el Op.119 ofrece una interesante muestra de la evolución creativa de Beethoven a través de verdaderas visiones fugitivas desde su lado más excéntrico y simplista.

Sonata N°7 Op.10 N°3

Esta sonata es muy conocida para los pianistas y los melómanos, pero el público general suele desconocer su grandeza. Si bien todos los movimientos son de gran genialidad, es el segundo movimiento el que convierte a esta sonata en una obra maestra. Con la indicación de “largo e mesto” (lento y triste) este movimiento es quizás una de las piezas más trágicas escritas por Beethoven en toda su vida. Nunca antes la música había escuchado una declaración tan íntima y tan desgarradora del sufrimiento del artista. Es muy probable que en el período de composición de esta sonata Beethoven ya haya sabido de su inminente e irreparable sordera, pero, por vergüenza, aún no había compartido su tragedia ni con sus más cercanos amigos, debiendo padecer su dolor en completo secreto y soledad. Sólo en su música se atrevía a desnudar sus sentimientos reales, siendo esta obra el mejor ejemplo de ello.

Write a comment

Comments: 0

Matias Alzola Matias Alzola Matias Alzola Matias Alzola